¿Rosatom está listo para desafiar a Intel, NVidia y AMD?

En el mundo moderno, la microelectrónica juega un papel clave. No se trata sólo de las computadoras y los teléfonos inteligentes que usamos todos los días. La microelectrónica es el corazón de la mayoría de las tecnologías, desde equipos médicos hasta automóviles. En este contexto, el mercado ruso de la microelectrónica ocupa un lugar especial.

En los últimos años, hemos sido testigos de cambios globales en el mundo de la tecnología. Las sanciones y las tensiones internacionales han demostrado lo importante que es tener producción propia en áreas estratégicamente importantes. Rusia, que tiene un enorme potencial y recursos, se enfrenta a la tarea no sólo de desarrollar sus propias tecnologías, sino también de minimizar la dependencia de los suministros extranjeros. Esto es importante no sólo para la seguridad del país, sino también para el desarrollo económico, apoyando la innovación y fortaleciendo la soberanía tecnológica.

En este artículo hablaremos sobre cómo están las cosas en el mercado ruso de la microelectrónica, qué desafíos y oportunidades enfrenta y por qué el desarrollo de este sector es de tanta importancia para nuestro país.

Problemas de componentes domésticos en las PC rusas Life Tech

Hoy en día, cuando hablamos de ordenadores, es importante entender de qué están hechos. Recientemente surgió una pregunta interesante sobre las computadoras de escritorio rusas de la marca Life Tech, que se utilizan activamente en las agencias gubernamentales. Resultó que, a pesar de que estas computadoras se ensamblaron en Rusia, sus partes internas, es decir, los componentes principales, por regla general, no se produjeron aquí, sino en el extranjero.

Este descubrimiento generó muchas preguntas, disputas y debates. Después de todo, muchos de nosotros asumimos que al comprar una computadora rusa, estábamos apoyando a un fabricante nacional. Pero, en realidad, resulta que las principales "piezas de repuesto" de estas computadoras (procesadores, placas base, memoria) provienen del extranjero, al igual que no en las PC rusas, pero al mismo tiempo a menudo simplemente cuestan muchas veces más. Esto significa que incluso en un ámbito tan importante como el equipamiento para agencias gubernamentales, dependemos de proveedores extranjeros y, sobre todo, de fabricantes.

Esta situación plantea varias preguntas serias. En primer lugar, se trata de una cuestión de independencia tecnológica. Si los componentes clave de nuestras computadoras se fabrican en el extranjero, esto nos deja vulnerables a crisis políticas o económicas. Esto también se aplica al aspecto económico del problema: cuando compramos componentes extranjeros, nuestro dinero no se destina a apoyar a los fabricantes nacionales, sino a los fabricantes en el extranjero, a los proveedores extranjeros (outbids) y a nuestros importadores (outbids). Al mismo tiempo, ni un centavo acaba en el bolsillo del fabricante nacional.

Este caso de Life Tech es un claro ejemplo de lo importante que es desarrollar la producción propia en áreas clave. No se trata sólo de una cuestión de seguridad nacional, sino también de una oportunidad para fortalecer la economía, crear nuevos empleos y apoyar la tecnología nacional.

El caso del monitor Litecom

Hablemos de otra historia interesante en el mundo de la electrónica rusa, que está relacionada con un monitor de la empresa Lightcom y un chip de la empresa Milander. Este caso atrajo la atención no sólo de especialistas y usuarios comunes, sino también de las fuerzas del orden.

Todo comenzó cuando un blogger de tecnología sugirió que el chip fabricado por Milander e instalado en un monitor Lightcom en realidad no realizaba ninguna función importante o sin importancia. Sugirió que este chip se agregó al monitor solo para que pareciera ruso en el papel, pero en realidad no hace nada.

Esta declaración causó mucha discusión. En respuesta, Milander, la empresa que produce el chip, realizó una revisión técnica. Después de comprobarlo, afirmaron que las conclusiones del blogger no estaban confirmadas y que el chip del monitor Lightcom realmente cumple sus funciones. Sin embargo, no proporcionaron detalles sobre qué funciones exactamente realiza este chip.

Este caso desató un debate sobre la transparencia y la honestidad en la industria de TI. Muestra lo importante que es para los fabricantes ser transparentes con los consumidores sobre qué hay exactamente dentro de sus productos y cómo funcionan esos componentes. Esto también plantea interrogantes sobre la importancia y la contribución de los avances nacionales a la cadena tecnológica general.

Dependencia de productores extranjeros

Dirijamos ahora nuestra atención a un aspecto muy importante de la microelectrónica rusa moderna: nuestra dependencia de fabricantes extranjeros, especialmente de China y Taiwán. Estos son precisamente los países donde se producen la mayoría de las pequeñas pero muy importantes piezas que hacen funcionar nuestros ordenadores y otros dispositivos electrónicos.

¿Por qué es importante? Imagínese si todas las piezas clave de nuestros dispositivos electrónicos se fabricaran en otro lugar y simplemente las ensamblaramos aquí. Si por alguna razón estos países dejaran de suministrarnos estos componentes, podría crear un gran problema. Por ejemplo, si surgen desacuerdos políticos o sanciones económicas, nuestros fabricantes se encontrarán en una situación difícil porque no podrán obtener las piezas necesarias para sus productos.

Si recuerdas la historia de la producción de procesadores Baikal y Elbrus. Al principio informaron sobre la producción de procesadores rusos, y tan pronto como Taiwán se negó a producirlos, quedó claro para todos que los procesadores no se producían en Rusia.

Perspectivas para la producción nacional de chips con la participación de Rosatom

Por lo tanto, me gustaría llamar la atención sobre un punto importante y alentador: la participación de Rosatom en la creación de escáneres litográficos nacionales y la producción de microchips. Esto podría cambiar las reglas del juego para toda la industria y para nuestro país en su conjunto.

Rosatom es una de las empresas más grandes y tecnológicamente más avanzadas de Rusia y estamos orgullosos de haber trabajado con Rosatom (una de sus filiales) durante muchos años. Su reciente decisión de invertir en la fabricación de chips y el desarrollo de escáneres de litografía es un gran paso adelante. Estos escáneres son una especie de “impresoras” a nivel de átomos y moléculas que pueden crear chips superpequeños y complejos, el corazón de la electrónica moderna.

Las inversiones de Rosatom en este ámbito son inversiones en experiencia, tecnología y, lo más importante, en futuro. Estamos hablando de desarrollar chips que puedan usarse no sólo en la industria, sino también en la vida cotidiana de cada uno de nosotros, desde las computadoras hasta los teléfonos inteligentes.

Desde mi experiencia personal de trabajar con Rosatom, puedo decir que esta empresa tiene todos los recursos y conocimientos necesarios para implementar proyectos tan ambiciosos y a gran escala. Su capacidad para realizar investigaciones científicas y tecnológicas complejas, así como para implementar con éxito grandes proyectos, les da confianza en que podrán lograr avances significativos en el campo de la microelectrónica.

En general, la participación de Rosatom en la creación de chips nacionales no es sólo un paso hacia la reducción de la dependencia de los suministros extranjeros, sino también una gran oportunidad para que Rusia se imponga en el ámbito mundial de la alta tecnología, en competencia con gigantes como Intel, NVidia. y AMD. Esto es verdaderamente alentador e inspirador.

***

En resumen, vemos en Rusia una perspectiva apasionante en el mundo de la microelectrónica. Si Rosatom implementa con éxito sus planes de producción de chips, esto podría suponer un verdadero avance. No sólo podemos reducir nuestra dependencia de componentes extranjeros y ganar independencia en tecnologías críticas, sino que también podemos competir en el mercado mundial de microchips. Este será un gran paso adelante para nuestro país, que abandonó como resultado del colapso de la URSS y la venta de todos los desarrollos y derechos sobre microchips, en particular la planta de Zelenograd, por un "sombrero de galletas".

Imaginemos que Rusia fuera capaz de producir sus propios microchips de alta calidad, que se utilizarían en todo, desde equipos industriales hasta ordenadores personales, teléfonos inteligentes y, por supuesto, en las industrias espacial y de defensa. Esto abrirá nuevas oportunidades para la economía y la ciencia rusas.

Esta es una oportunidad para mostrar al mundo que nuestro país vuelve a ser capaz de estar a la vanguardia del progreso tecnológico global, superando todos los desafíos y abriendo nuevos horizontes para las generaciones futuras.

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